Una nueva generación de directoras españolas sigue los exitosos pasos de las veteranas Isabel Coixet, Icíar Bollaín y Gracia Querejeta.


Desde que Ana Mariscal dirigiera en los años 50 sus primeras películas, Segundo López, aventurero urbano, Misa en Compostela o Con la vida hicieron fuego, y la realizadora cordobesa Josefina Molina se convirtiera, en 1969, en la primera mujer en obtener el título de directora en la Escuela Oficial de Cine, han pasado muchos años y, sobre todo, muchas cosas. 

Aunque falte por recorrer un trecho importante del camino, a Ana Mariscal y Josefina Molina les siguieron otras “valientes” directoras que no se arredraron a la hora de cumplir su sueño de ponerse detrás de la cámara y contar sus propias historias, como Icíar Bollaín -una de las tres únicas mujeres que han logrado el Goya a la mejor dirección-, Gracia Querejeta –a punto de estrenar la comedia negra Ola de crímenes con Maribel Verdú, Paula Echevarría y Juana Acosta- o la internacional Isabel Coixet, que con La Librería se llevó el Goya a mejor película en la última edición de estos premios. Ahora volvemos a asistir a la llegada de una nueva generación y a estas más que consagradas directoras ya les siguen de cerca los pasos otras jóvenes realizadoras españolas, dispuestas a franquear cualquier barrera para contar sus propias historias. Y a pesar de que la dirección cinematográfica sigue siendo en todo el mundo una categoría relacionada sobre todo con hombres -en las 86 ediciones de los Oscars, sólo 4 mujeres han sido nominadas a mejor dirección, y sólo una lo ha ganado-, en España cada vez más películas llevan firma femenina en la dirección.

Carla Simón con su premio Feroz por Verano 1993.

Una de estas firmas es la de Carla Simón, considerada el gran descubrimiento en 2017. Y es que su debut como directora de largometrajes con Verano 1993, película inspirada en su propia infancia, no pudo tener mejor acogida por parte de la crítica. Recibió en la Berlinale el premio a mejor opera prima, la Biznaga de Plata a mejor película en Málaga y se alzó con tres premios Goya (mejor dirección novel para ella, mejor actor de reparto para David Verdaguer y mejor actriz revelación para Bruna Cusí). Con un reparto encabezado por Laia Artigas, la cinta que ha cosechado tantos elogios narra la historia de Frida, una niña de siete años que afronta el primer verano de su vida con su nueva familia adoptiva tras la muerte de sus padres a causa del SIDA. En la realidad, los padres de la cineasta nacida en Barcelona en 1986 murieron con tres años de diferencia y pertenecían a esa generación que se vio diezmada por el terrible retrovirus cuando, además, la sociedad aún miraba con recelo a quienes lo padecían. Cuando el VIH todavía era una sentencia de muerte. En todo caso, la joven directora asegura que su trabajo es esencialmente de carácter impresionista y que salvo tres o cuatro escenas, todo es ficción construida “a partir de cosas que le habían contado”. Aunque la inspiración le sigue llegando desde la realidad más cercana y ya está trabajando en un nuevo proyecto que quiere desarrollar en el pueblo de Lleida donde viven los parientes de su madre. Ella misma lo ha definido como otro relato sobre su adolescencia.

Elena Martín dio vida a Ágata en Las amigas de Ágata.

A caballo entre la interpretación y la dirección, encontramos a otra jovencísima directora que ya ha conocido el éxito. A sus 26 años, Elena Martín ha fundado el laboratorio de creación Els Malnascuts y, después de dar vida a Ágata en Las amigas de Ágata, debutó como directora de cine con la cinta Júlia ist, su proyecto de final de carrera, en la que narra la historia de una estudiante de arquitectura que se va de Erasmus a Alemania. Es un largometraje que refleja la soledad, las inquietudes, los miedos y el aprendizaje que se esconden detrás de las famosas fiestas asociadas a las becas europeas que acaban de celebrar sus 30 años de vida. De Julia ist, la crítica ha alabado “la naturalidad de su protagonista”, a cargo también de Martín, y de sus diálogos, de los que es co-guionista. Lo cierto es que, igual que en el caso de Carla Simón, Martín también se ha inspirado en su propia experiencia para debutar en la gran pantalla. Y lo mismo que Simón, ha convencido a crítica y público por su mirada femenina al lado oscuro, una mirada sin complejos ni sensiblería.

Andrea Jaurrieta en el Festival de Málaga.

La navarra Andrea Jaurrieta, alumna aventajada de la escuela de cine de Cataluña, la ESCAC, acaba de cumplir 32 años y ya sabe lo que es la perseverancia. A la directora le ha costado tres años y un crowdfunding conseguir hacer realidad en la pantalla su ópera prima, Ana de día, una llamada de atención contra la inacción de uno mismo. Le habían dicho que su historia no interesaba y “después de unos cuantos golpes”, Andrea entendió que, “o lo hacía ella misma, o nadie se la iba a sacar adelante”. Una postura, por cierto, muy femenina. Sobre su filme, explica Jaurrieta que ocurre en la actualidad, “pero donde ella se mueve es un tiempo indefinido, un poco irreal, un Madrid que ya está desapareciendo: el de los cabarés de Manolita Chen, Julio Iglesias o Charles Aznavour”, por el que la joven directora siente debilidad. Un día, la protagonista, una chica modélica a punto de terminar su doctorado en Derecho, descubre que alguien ha ocupado su lugar: una doble idéntica a ella cuya presencia a nadie parece extrañar. Lejos de intentar recuperar su identidad perdida, Ana prefiere investigar en sus propios límites ante este nuevo anonimato, tratando de encontrar el sentido a su existencia, buscando su propia libertad. Sin embargo, poco a poco descubrirá que la libertad ansiada no siempre conlleva la felicidad.

“A pesar de que la dirección cinematográfica sigue siendo en todo el mundo una categoría relacionada sobre todo con hombres -en las 86 ediciones de los Oscars, sólo 4 mujeres han sido nominadas a mejor dirección, y sólo una lo ha ganado-, en España cada vez más películas llevan firma femenina en la dirección”

 

Carmen Blanco junto a Blanca Parés, directora y protagonista de Los amores cobardes, en el Festival de Málaga.

Por su parte, la gaditana Carmen Blanco empezó a escribir sobre un tema que siempre le había apasionado, el “pasado”, con dos preguntas como premisa: ¿Qué pasaría si alguien fundamental en tu vida se va de repente sin ningún motivo y sin ninguna explicación? y ¿Qué pasaría si mucho tiempo después esa persona regresa a tu vida? Ese fue el punto de partida de Los amores cobardes, su ópera prima, protagonizada por Blanca Parés. Un drama romántico con su correspondiente campaña de crowfunding, que tan buena crítica cosechó en el Festival de Málaga, y que se mueve en torno a temas como la distancia, el desamor y el reencuentro. Un retrato sobre esa necesidad que tiene el ser humano de cerrar las etapas de su pasado para poder comenzar de nuevo. También reflexiona sobre el eterno debate de la existencia de una amistad entre un hombre y una mujer. ¿Puede existir esa amistad o hay una línea invisible que al traspasarla se transforma en algo más?

Leticia Dolera, actriz, directora y guionista.

Como actriz, directora y guionista, Leticia Dolera siempre ha hecho gala de su activismo feminista y crítico con la industria cinematográfica. A sus 36 años, es sin duda la más conocida de su generación especialmente por sus interpretaciones en series como Al salir de clase, Los Serrano y Guante blanco o en largometrajes como El otro lado de la cama, Imagining Argentina y Un café en cualquier esquina. Fue en 2015 cuando la barcelonesa dio el salto a la dirección, con la cinta Requisitos para ser una persona normal, que también se encargó de escribir y protagonizar. Aterrizó por todo lo alto: ganó en el Festival de Málaga los premios a mejor guion novel, fotografía y montaje y fue finalista de los premios Goya 2016 con tres nominaciones: como mejor actor revelación para Manuel Burque, mejor dirección novel para Dolera y mejor montaje.​ En 2017 protagonizó la campaña contra las violencias machistas No es no del Ayuntamiento de Madrid y ese mismo año la Federación de Mujeres Progresistas en la Categoría Cultura/Medios Federación le entregó un galardón “por su constante búsqueda de la movilización de conciencias, y especialmente por su compromiso con la igualdad de género y el feminismo que traslada en su disciplina artística”.​

“Algunos de los nombres de estas directoras españolas son incluso más conocidos fuera que dentro de nuestras fronteras, como el de la madrileña Ana Asensio, cuyo thriller Most Beautiful Island se llevó el galardón a mejor largometraje en el Festival SXSW de Austin”

Paula Ortiz, directora de De tu ventana a la mía.

Proyección internacional es la nota que caracteriza la carrera de otra directora española, Paula Ortiz, que se formó en dirección de cine en el Graduate Department of Film and Television de la Tisch School of the Arts de la Universidad de Nueva York y completó sus estudios de guion en la UCLA, Los Ángeles, principal centro de formación cinematográfica de California. En verano de 2010 finalizó el rodaje de su primer largometraje, De tu ventana a la mía, protagonizado por Maribel Verdú y Álex Angulo. La película consiguió en la 56.ª Edición de la Seminci de Valladolid el Premio Internacional Pilar Miró a la mejor dirección novel, así como una mención especial Fifresci de la crítica internacional y tres candidaturas a los Premios Goya 2012: mejor dirección novel, mejor actriz de reparto y mejor canción original. En su estreno internacional en el Shanghai International Film Festival se hizo con la mención especial del jurado y el premio Jin Jué a la mejor banda sonora. Rodó su segundo largometraje, La Novia, una coproducción entre España, Turquía y Alemania, en 2014. Se trata de una adaptación libre de la obra Bodas de sangre, de Federico García Lorca, protagonizada por Inma Cuesta y que fue nominada en nueve categorías en la tercera edición de los premios Feroz, logrando hacerse con seis de ellos. Era solo el principio del recorrido, la cinta no tardó en ser nominada en otras ocho categorías en los premios del Círculo de Escritores Cinematográficos llevándose cuatro de ellos y en los premios Gaudí, obtuvo otras cuatro nominaciones. Tampoco faltó en los Goya, convirtiéndose en la película con mayor número de nominaciones –doce en total-, aunque finalmente solo se llevará a casa el Goya a la mejor fotografía y a la mejor actriz de reparto. Su próximo proyecto, Barba azul, una cinta que se rodará en inglés y con estrellas internacionales, es ya uno de los más esperados de la presente temporada. 

Ana Asensio en festival de cine fantastico de Sitges.

Hay muchos más nombres de directoras españolas, algunos incluso más conocidos fuera que dentro de nuestras fronteras, como el de la madrileña Ana Asensio, cuyo thriller Most Beautiful Island se llevó el galardón a mejor largometraje en el Festival SXSW de Austin. Y 2019 ya se anuncia como el año en que la gran pantalla recibirá muchos títulos dirigidos por mujeres. Entre ellos, ¿Qué te juegas? de la directora Inés de León, Gente que viene y bah, de Patricia Font, y Bajo el mismo techo, de Juana Macías.