Cosmic Thing, 2002.

Esta exposición organizada por el Centro Botín de Santander agrupa por primera vez las piezas en suspensión de este artista mexicano, cuya práctica está influenciada por sus comienzos como caricaturista político, su formación autodidacta y sus estrechos intercambios con otros artistas mexicanos de su generación a través del Taller de los viernes con Gabriel Orozco.


La muestra, que permanecerá hasta el próximo 26 de febrero, presenta nueve esculturas que abandonan el pedestal, como móviles a gran escala que flotan en el espacio expositivo. Cada una de ellas alberga distintas visiones del mundo perfiladas desde la tecnología, la geología, la arquitectura y la literatura. Y es que Ortega entiende el espacio público como un espacio político y la escultura como un espacio mental, una acción o un evento que puede tener una profunda influencia en nuestra vida diaria. Su aproximación crítica y humorística le lleva a cuestionar las maneras de ver, habitar y relacionarnos con los objetos, espacios y organismos que nos rodean.

El visitante podrá descubrir el trabajo de Damián Ortega a través de estas  nueve obras escultóricas, todas ellas suspendidas en el espacio expositivo siguiendo la idea que se originó hace algún tiempo entre los artistas de vanguardia de eliminar cualquier soporte tradicional y presentar las esculturas separadas del suelo, flotando libremente, sugiriendo un deseo de comprometerse de manera diferente con el espectador y con el espacio, con la fuerza de la gravedad y, también, de rechazar cualquier estado fijo.

Damián Ortega con su obra Controller of the Universe, 2007.

El recorrido comienza con Cosmic Thing (2002), su primer big bang. Se trata de un Volkswagen Beetle desmontado y con sus piezas suspendidas, como el esqueleto de un gran mamífero mecánico de la era industrial. Otra de las creaciones más llamativas, Controller of the Universe (2007), está compuesta por cientos de herramientas de segunda mano suspendidas. Su título hace referencia al mural de Diego Rivera, Man at the Crossroads (1933), que representa a un trabajador en una fábrica controlando una gran máquina como centro del desarrollo tecnológico, artístico y científico.

Como alusión a la noción de una percepción diversa y una manera alternativa de experimentar los objetos cotidianos, encontramos la obra H.L.D. (high, long, deep) (2009), que presenta tres sillas de madera desmanteladas. En Harvest (2013) varias barras de acero flotan en la sala creando una suerte de figuras retorcidas que generan sombras en el suelo que simulan cada letra del abecedario. La obra se basa en la caligrafía de la madre del artista y establece una relación conceptual con la expresión «lengua materna». Viaje al centro de la Tierra: penetrable (2014) disecciona la imagen del globo terráqueo a través de varias capas de materiales, formas y colores. La obra desafía la idea de la escultura como pieza, fragmentándola y quitándole su solidez y pedestal para, a través del humor, evadir la posición heroica de lo monumental.

Finalmente con Warp Cloud (2018) el artista quiso representar la estructura química de una gota de agua a través de esferas que simbolizan moléculas de hidrógeno u oxígeno. También hace referencia a la tradición textil oaxaqueña, donde la intersección de hilos verticales y horizontales significa el encuentro del cielo y de la tierra.

Centro Botín  l  Santander. Hasta el 26 de febrero  l