“Alegrémonos pues”, así comienza el más conocido himno universitario, y hay motivos para ello en la comunidad universitaria por el XVI Premio Gumersindo de Azcárate que los registradores han concedido a la Universidad española, como expresión del reconocimiento colectivo al papel esencial que desempeña en la vida de nuestro país hoy y a lo largo de los 800 años transcurridos desde su creación en España.
Un premio que en su nombre recogió la presidenta de la Conferencia de Rectores y Rectoras de las Universidades Españolas (CRUE), Eva Alcón, como representante de un colectivo comprometido con el conocimiento, con la formación de generaciones enteras de profesionales y con la construcción de una sociedad más libre, más crítica y mejor preparada.
La Universidad es una de las experiencias vitales más determinantes para un jurista en formación, y le marca indeleblemente imprimiendo el uso de la razón, la libertad, la tolerancia, la vocación de servicio, y el juicio crítico en su pensamiento. El jurista nace en la Universidad porque la Universidad le enseña que el Derecho no es una abstracción, sino una herramienta al servicio de la sociedad.
Y es aquí donde encontramos la profunda conexión entre la Universidad y la función registral. Ambas instituciones, desde ámbitos distintos, comparten una misma vocación: la del rigor, la de la fiabilidad, la de la construcción de certezas en un entorno cada vez más complejo.
La relación entre el Colegio de Registradores y la Universidad ha sido una constante necesaria y buscada a propósito como el mecanismo más adecuado para dar cumplimiento a una de nuestras funciones más relevantes, recogida en el apartado 6º del artículo 4.2 de los Estatutos del Colegio, que es la de “Fomentar las actividades culturales de su competencia y llevar a cabo el desarrollo de los estudios registrales pertinentes”.
En las universidades se forman los futuros juristas y, por ello, de la calidad de su actual formación dependerá, en gran medida, el futuro de la calidad de todas las instituciones del Estado. Es responsabilidad de todos aquellos que podamos hacerlo el colaborar en esa formación y son muchos los registradores que imparten clases en las universidades españolas.
La profunda conexión entre la Universidad y la función registral está en que ambas instituciones, desde ámbitos distintos, comparten una misma vocación: la del rigor, la de la fiabilidad, la de la construcción de certezas en un entorno cada vez más complejo
Como señaló la presidenta de la CRUE, “recibir hoy este premio de manos de quienes garantizan la seguridad jurídica en nuestro país, refuerza nuestra convicción de que no hay democracia sólida sin instituciones sólidas, ni instituciones sólidas sin conocimiento”.
De reforzar la calidad de las instituciones nos habla en una entrevista la presidenta del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, Concepción Campos, que destaca que “la transparencia no debe ser vista únicamente como una obligación jurídica; si no como una herramienta para generar confianza, mejorar la gestión pública y fortalecer la legitimidad de las instituciones”. Afirma, además, que “las instituciones públicas y las corporaciones de derecho público compartimos una misma responsabilidad: fortalecer la confianza ciudadana. Y la confianza se construye, fundamentalmente, a través de la transparencia”.
Y la transparencia ha sido objeto de debate durante estos últimos meses en el contexto del Anteproyecto de Ley Orgánica de Integridad Pública, una norma de especial relevancia en materia de transparencia, integridad institucional, tráfico mercantil ordinario y prevención del blanqueo de capitales. En este sentido, destacados representantes del ámbito académico, judicial y de los organismos especializados en la prevención y persecución del fraude económico, coincidieron en señalar la transparencia como herramienta esencial contra el blanqueo.
Como Colegio de Registradores nos reafirmamos en nuestro compromiso con la lucha y la prevención del blanqueo de capitales y la corrupción. Creemos que la clave de un nuevo modelo está, y debe estar, en sujetar la condición de socio a la inscripción de las participaciones sociales en el Registro Mercantil. Consideramos que el sistema actualmente vigente de transparencia societaria no es transparente, ni funciona, ni es útil para los socios ni para quienes tienen que perseguir el fraude societario. La llave de la transparencia societaria es la inscripción de las participaciones sociales en el Registro Mercantil.












