Es para mí como todos los años por estas fechas un honor participar en la entrega de estos premios, los Gumersindo de Azcárate, que entrega el Colegio de Registradores siempre a instituciones muy vinculadas con el progreso y nuestro Estado social y democrático de derecho. Me gustaría agradecer al Colegio de Registradores la organización de este acto, y siempre su colaboración leal con el Ministerio hoy de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, que ha hecho que podamos implementar reformas bien importantes en la modernización de los registros en nuestro país.

Nos reunimos hoy para hacer entrega a la presidenta de la CRUE, a la que también por supuesto no solo felicito, sino que también agradezco su presencia por el premio que va a recibir y por lo que significa la Universidad en nuestro país. El nombre de Gumersindo de Azcárate, que es muy conocido por todos los aquí presentes, no solo fue un gran jurista si no un servidor público, también un profesor universitario, un hombre que creía que la Universidad no servía solo para formar, sino que tenía, debía ser un baluarte de las libertades en nuestro país y en cualquier sociedad democrática, y lo hacía en un siglo no especialmente fácil para nuestro país, para España, como fue el siglo XIX.

Algunos de los presentes, la mayoría seguramente conocerán, que en 1875 Gumersindo de Azcárate fue expulsado de la Universidad por un ministro que dejó huella, seguramente no hubiera querido dejarla por este motivo, que era el ministro Orovio. Fue expulsado de la Universidad con otras grandes figuras de la academia de aquel momento, como Giner de los Ríos, como Nicolás Salmerón o como Emilio Castelar. Y fue expulsado básicamente por defender la libertad de cátedra. 

Aquella decisión, como tantas veces sucede, tuvo el efecto exactamente contrario del pretendido, porque lo que supuso fue el origen de la que luego acabó siendo la Institución Libre de Enseñanza, que como ya aquí la decana ha mencionado, fue uno de los movimientos educativos más influyentes en la historia de nuestro país. Intentó europeizar, modernizar el pensamiento, formar personas libres, críticas con pensamiento que fueran capaces de articular y de garantizar una sociedad plenamente democrática en nuestro país. Esa cultura cívica, de tolerancia, de libertad, de pluralidad, de responsabilidad, de entendernos entre diferentes, de pensar distinto, pero respetándose, fue precisamente el origen de la Institución Libre de Enseñanza a la que Gumersindo de Azcárate tanto contribuyó. Obviamente ese proyecto durante la dictadura fue reprimido, como era absolutamente lógico dado que la Institución Libre de Enseñanza suponía una España plural, una España de colores, una España liberal, una España solidaria, una España tolerante, que era exactamente lo contrario de lo que suponía la dictadura.

Hoy la libertad de cátedra está reconocida en nuestra Constitución en el artículo 20.1 c, pero es que la Universidad, y por eso es tan acertada la decisión que toma el Colegio de Registradores de otorgar hoy el premio a la CRUE, a todas las universidades de nuestro país. La Universidad no es solo un espacio de formación, es sobre todo un espacio de libertad, de pensamiento, de seguir avanzando con ideas nuevas, con ideas novedosas, que en un primer momento siempre son rompedoras, y que finalmente acaban contando con el consenso de la sociedad y suponen avances en nuestro país.

“Cuando se reconoce a la Universidad, a la pública y a la privada, porque en la CRUE están representadas ambas, se reconoce la fortaleza de nuestro sistema educativo como palanca de progreso, como garantía de libertad”

Por eso hoy cuando se reconoce a la Universidad, a la pública y a la privada, porque en la CRUE están representadas ambas, se reconoce la fortaleza de nuestro sistema educativo como palanca de progreso, como garantía de libertad, por eso es tan acertada la decisión que con este premio hoy se adopta.

La Universidad pública hoy forma a más del 72 por ciento del alumnado universitario en nuestro país, esto supone que reconoce la solidez de un sistema donde cualquier ciudadano, cualquier persona, cualquier estudiante si tiene el talento para llegar a la Universidad puede hacerlo con independencia de la renta de su familia. Y también se reconoce hoy a la Universidad privada, también integrada en la CRUE, que aporta excelencia, que aporta calidad, que aporta quizá valores más avanzados también en cuanto a las enseñanzas que imparten.

Por tanto, que hoy nuestras universidades públicas y nuestras universidades privadas sean reconocidas es de justicia, han recorrido un camino para fortalecer su capacidad investigadora, también para llevar a cabo una mejor gestión, para tener mayores y más profundos vínculos con el tejido económico, con el tejido productivo, y también han conseguido en los últimos años un reconocimiento internacional que nos enorgullece a todos los españoles. Por eso ese reconocimiento es también un deber, una tarea, presidenta de la CRUE, la tarea de seguir impulsando que la Universidad sea un lugar de pensamiento libre, crítico, y también de excelencia en la formación a los alumnos.

“Que hoy nuestras universidades sean reconocidas es de justicia, han recorrido un camino para fortalecer su capacidad investigadora, también para llevar a cabo una mejor gestión, para tener mayores y más profundos vínculos con el tejido productivo, y también han conseguido en los últimos años un reconocimiento internacional que nos enorgullece a todos los españoles”

La Universidad nunca ha sido ajena a su tiempo, a las tensiones de su tiempo, también a las ventajas de su tiempo. Creo que precisamente cuantas más dificultades ha tenido por cuestiones diferentes a lo largo de la historia de nuestro país, mayor resistencia, mayor vocación transformadora ha demostrado la Universidad. La expulsión de Gumersindo de Azcárate que antes mencionaba por defender la libertad de cátedra y su posterior regreso, simbolizan perfectamente como el conocimiento y la ciencia han de derrotar siempre al terraplanismo y a la demagogia, y ejemplos son bastante conocidos en las últimas fechas. Por tanto, es también el premio a esto, a la ciencia y al conocimiento; reconocemos hoy con este premio a las personas que investigan, a las que gestionan, a las que enseñan, a las que se forman, a toda la comunidad universitaria con este Gumersindo de Azcárate a la Universidad. 

Y también ese reconocimiento, como hacía referencia la decana en sus palabras, a ediciones anteriores. Siempre el Colegio de Registradores premia, galardona, a instituciones que trabajamos por mejorar nuestro Estado social y democrático de derecho, como fue el Poder judicial el año pasado, como fue el Ministerio de justicia hace cuatro, siempre empeñados en mejorar ese poder del Estado que es la justicia y ese servicio público a los ciudadanos que también es la justicia, en un año especialmente trascendental como es este donde superamos los arcaicos y los vetustos juzgados unipersonales para implementar los nuevos tribunales de instancia con cifras que nos hacen ser razonablemente optimistas, con macro creación de plazas y de convocatorias, 700 plazas vamos a convocar muy pronto, 500 de nuevos jueces y 200 de nuevos fiscales, la mayor de la historia, y también la mayor inversión en digitalización en la Justicia también de nuestra historia, más de 450 millones de euros, todo para mejorar la Justicia en nuestro país, ese servicio público que por supuesto será excelente y en eso estamos trabajando. Gracias a todos y termino reiterando mi enhorabuena a la CRUE y a su presidenta.