En el último encuentro de la comisión científica Jubilare se alertó del potencial adictivo en niños y adolescentes, y se concluyó que formarse e informarse ayudará a usar la Inteligencia Artificial de manera crítica, sin miedo y a desarrollar una vida digital y analógica saludable


Desde que la inteligencia artificial (IA) generativa irrumpiera en nuestro día a día, son muchas las preguntas que se plantean sobre su impacto en la sociedad, sobre todo entre los más jóvenes y en la tercera edad. Para intentar dar respuesta a alguna de estas cuestiones, la comisión científica Jubilare, impulsada por el Colegio de Registradores de España con el objetivo de estudiar el proceso de envejecimiento y la realidad de las personas mayores con un enfoque multidisciplinar y transversal, organizó en el Aula Francisco de Salinas de la Universidad de Salamanca un nuevo encuentro sobre la Inteligencia artificial, un reto intergeneracional.

La jornada contó con la participación de Rafael Palencia, decano de los Registradores de Castilla y León; Juan Manuel Corchado Rodríguez, rector de la Universidad de Salamanca; Mar España, exdirectora de la Agencia Española de Protección de Datos y actual directora de la plataforma Control Z; y Moisés Barrio, doctor cum laude en derecho por la Universidad Carlos III, letrado del Consejo de Estado y miembro del Consejo Asesor de Aranzadi LA LEY. También estaba prevista la presencia de María Jesús Moro, doctora en derecho y profesora titular de Derecho civil, que no pudo acudir por tener que asistir al pleno del Congreso en calidad de diputada, pero que dejó su testimonio en un mensaje grabado. 

Juan Manuel Corchado, que también intervino como ingeniero informático y fue el encargado de abrir la jornada, señaló que “la inteligencia artificial está en camino de crear contenidos cada vez más interesantes”, de ahí la importancia de saber cómo funciona, cuándo podemos fiarnos de ella y cuándo genera desinformación. “Tenemos una herramienta buenísima en nuestras manos. Bien utilizada, ayudará al mundo a que avance en la dirección correcta”, concluyó. 

“Nadie duda de que lo que es un delito en el mundo analógico lo seguirá siendo aunque se perpetre con herramientas digitales. Y tampoco hay duda de que hay nuevos bienes jurídicos susceptibles de tutela y de protección que aparecen en el mundo digital y que tienen que ser objeto de regulación”. Rafael Palencia

Acto seguido, en un vídeo, María Jesús Moro destacó que la IA “presenta retos, desafíos y oportunidades para todos los miembros de la sociedad actual, que tenemos la responsabilidad de afrontarlos sin dejarnos atrapar por cantos de sirena, pero también sin convertirnos en negacionistas de todo aquello que no entendemos bien o que, de alguna manera, nos atemoriza”. 

Por su parte, Rafael Palencia planteó la disyuntiva entre regular esta tecnología o apostar por el libre mercado. “Nadie duda de que lo que es un delito en el mundo analógico lo seguirá siendo aunque se perpetre con herramientas digitales. Y tampoco hay duda de que hay nuevos bienes jurídicos susceptibles de tutela y de protección que aparecen en el mundo digital y que tienen que ser objeto de regulación”, señaló. 

El contexto geopolítico y regulatorio fue el tema que abordó Moisés Barrio, que señaló que “el problema no es regular, sino aplicar la regulación”, pero el entorno internacional y los conflictos en curso hace que el desarrollo de normas sea “complejo y sensible porque trae cortapisas al libre desarrollo que los principales fabricantes, de carácter transnacional y en su mayoría ubicados fuera de la UE, quieren tener”. Desde su punto de vista, el diseño y uso de las tecnologías debe someterse a unas normas. 

Por último, intervino Mar España que, sin ser contraria a la tecnología, recordó que el modelo de negocio de Internet se basa en que los usuarios pasen el mayor tiempo posible conectados para captar la mayor cantidad de datos posibles y poder comercializarlo. En este sentido, puso el foco en la infancia y la adolescencia. “Hay una diferencia muy importante entre los menores y nosotros: es su neurodesarrollo” y advirtió que “el algoritmo no está diseñado para garantizar la esencia del ser humano ni su salud” y que un menor “no se puede autoproteger” porque la medicina sostiene que el cerebro no termina de madurar hasta los 35 años. El colectivo jurídico, terminó diciendo, es un agente esencial en este ámbito” y destacó que hay una buena legislación a nivel europeo, pero “falta cumplimiento”.