El papa León XIV saluda a su llegada al aeropuerto de Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Foto: J.J. Guillén (EFE)

Durante una semana el Pontífice participó en numerosos actos celebrados en las ciudades de Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife, en un viaje que se ha caracterizado por su profundo humanismo y su marcado carácter social.


Con el lema Alzad la mirada, el Papa León XIV realizó su primera visita a nuestro país coincidiendo con el primer aniversario de su pontificado, 15 años después del viaje que Benedicto XVI hizo a Madrid en 2011 con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud.

21 actos públicos, más de 2.500 kilómetros recorridos por la geografía nacional, 25.000 voluntarios y una participación masiva que superó los 2,5 millones de personas en los distintos eventos programados, son algunas de las cifras que ha dejado la histórica visita de León XIV a España, además de la incalculable proyección internacional de España hacia Europa y el mundo a través de los más de 5.000 periodistas acreditados.

Durante una semana el Pontífice participó en numerosos actos celebrados en las ciudades de Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife, en un viaje que se ha caracterizado por su profundo humanismo y su marcado carácter social. Siete días que cambiaron el ritmo de un país, convirtiendo a estos lugares en el escenario de celebraciones religiosas multitudinarias y encuentros institucionales, donde los ciudadanos han mostrado la cercanía que sienten hacia un pontífice de ascendencia española que conoce bien nuestro país.

Los viajes papales fuera de Italia, tal como los conocemos actualmente, empezaron con Pablo VI en Tierra Santa en 1964. A España vino por primera vez un pontífice en 1982, Juan Pablo II, en un viaje en el que recorrió 18 ciudades, para posteriormente realizar otras cuatro visitas más a nuestro país. Por su parte Benedicto XVI lo hizo en tres ocasiones. Con la reciente visita de León XIV son ya 9 los viajes apostólicos que un Papa ha realizado a España, lo que nos convierte junto a Polonia, Estados Unidos y Francia, en uno de los países más visitados por los pontífices en la historia reciente.

PAZ Y CONVIVENCIA

Tras ser recibido por Sus Majestades los Reyes y por el resto de autoridades en el aeropuerto de Madrid, León XIV se dirigió al Palacio Real para celebrar un encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático. En su primer discurso, el Papa reivindicó la paz con un llamamiento a la convivencia: “vengo entre ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación. De hecho, su propia historia sugiere que no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad. El mensaje de paz que en estos tiempos, por desgracia, resuena para algunos como ingenuo y para otros como provocador, encuentra acogida en quienes no se encierran en ideologías prefabricadas, sino que se abren a la verdad”.

Sus Majestades los Reyes junto a Su Santidad el Papa León XIV tras su llegada a España. Foto: Casa Real

Ya por la tarde el pontífice realizó una visita a los operadores y beneficiarios del proyecto social CEDIA 24 horas, donde se reunió con un grupo de unas 40 personas con discapacidad y enfermas, atendidas por diversas organizaciones caritativas católicas y por la Archidiócesis de Madrid, a los que manifestó que “la alegría y el dolor de cada uno son la alegría y el dolor de todos y, al escucharnos mutuamente, afrontamos juntos los retos, sin ignorar la complejidad de las situaciones y, al mismo tiempo, sin dejar de lado las exigencias de la caridad y de la justicia”.

Vigilia de oración con los jóvenes en la «Plaza de Lima». Foto: Luismagan

La primera jornada de su viaje concluyó con la celebración de una vigilia de oración con más de 600.000 jóvenes en la Plaza de Lima, a los que el papa confió una misión: “Sed humanos. Hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables. Personas que buscan la justicia porque tienen hambre de ella, como del pan de cada día”.

El acto más multitudinario tuvo lugar el domingo con la celebración de la misa y procesión del Corpus Christi en la Plaza de Cibeles, que congregó a más de millón y medio de fieles, donde el pontífice destacó que “la Eucaristía no es sólo tradición o una celebración religiosa, es la presencia viva de Jesús caminando con su pueblo”.

Misa en la Plaza de Colón en Madrid. Foto: Jesús Hellín (Europa Press)

Tejer redes fue el mensaje que quiso transmitir el Papa León XIV en el encuentro celebrado por la tarde en el Movistar Arena de Madrid ante 12.000 personas y voces de la cultura, la educación, la economía y el deporte, donde el Pontífice articuló una reflexión sobre qué tipo de sociedad estamos construyendo y qué herencia queremos dejar, y pidió “entramar una sociedad renovada donde la cultura custodie la memoria”.

La jornada del lunes concentró la mayor carga institucional. León XIV hizo historia al convertirse en el primer pontífice en ofrecer un discurso ante las Cortes Generales en el Congreso de los Diputados. En su discurso, el papa citó el Quijote, a santa Teresa y a Unamuno, y recordó también a los maestros de la Escuela de Salamanca, que “comprendieron que la razón no podía ser invocada para revestir de legitimidad cuanto la fuerza o el interés presentaban como conveniente”. Concluyeron que “todo ser humano debe ser reconocido como sujeto de derechos y de deberes”, de modo que todos los hombres del mundo constituyen una comunidad universal con “vínculos jurídicos y morales entre los pueblos”. Fue el nacimiento del derecho de gentes, hoy llamado derecho internacional.

Discurso de León XIV durante el encuentro con los miembros del Parlamento español en el Congreso de los Diputados. Foto: Ballesteros (EFE)

El pontífice hizo profunda defensa de la vida humana, destacando que “no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de civilización”. Sobre la crisis migratoria exigió una firme respuesta humanitaria ya que este fenómeno “interpela hoy la conciencia de las naciones y el fundamento ético del orden internacional”, y constituye además “una cuestión eminentemente moral y jurídica”. Su intervención fue despedida con una ovación histórica de siete minutos de aplausos ininterrumpidos nunca antes vista en la Cámara Baja.

Por la tarde, tras una visita a la Catedral de la Almudena donde entregó la Rosa de Oro a la patrona de Madrid, León XIV se dirigió al estadio Santiago Bernabéu para participar en un encuentro de fe y música que congregó a 80.000 personas a los que dirigió un mensaje pastoral donde exhortó a la comunidad a “no dispersarnos ni encerrarnos cada uno en el grupo o en el entorno en el que ya nos sentimos seguros, entre personas que siempre cantan la misma melodía. Para llegar al corazón de la ciudad hay que cultivar la conciencia de que la verdad es sinfónica y siempre nos supera”.

Durante al entrada de la Rosa de Oro a los pies de la Virgen de la Almudena como símbolo de amor filial, el Santo Padre permaneció en oración profunda ante la imagen de la Virgen. Foto: Á. Pérez Meca (Europa Press)

Antes de abandonar la capital y poner rumbo a Barcelona, el pontífice tuvo un encuentro en IFEMA con los voluntarios para agradecerles su labor, resaltando que “la gratuidad es una levadura que hace crecer la calidad humana, ética y espiritual de una sociedad, en un mundo continuamente influenciado por la lógica del interés y del lucro”.

BARCELONA

El primer acto del papa en la ciudad condal tuvo lugar en el Altar Mayor de la Catedral, donde presidió el rezo de la Hora Sexta, una de las principales oraciones de la tradición de la Iglesia. Posteriormente, la vigilia de oración en el Estadio Olímpico Lluís Companys fue el gran acto pastoral de la visita a Barcelona. Ante cerca de 40.000 personas, León XIV presidió un encuentro que combinó testimonios personales, música y oración. El centro del encuentro fue el diálogo del Santo Padre con tres jóvenes que compartieron experiencias marcadas por el sufrimiento. En este sentido manifestó que “no debemos espiritualizar el dolor” y llamó a levantar la mirada hacia lo que realmente importa y a vivir con sentido a pesar de los desafíos y sufrimientos que enfrentamos”.

Rezo de la Hora Media en la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia en Barcelona. Foto: Pep Daude

Al día siguiente, León XIV realizó la primera visita de un pontífice a un centro penitenciario en España. En el auditorio del Brians 1 se reunió con unos 80 reclusos y escuchó el testimonio de dos mujeres internas, dando así visibilidad a los desafíos que afrontan las mujeres durante el cumplimiento de condena y su proceso de reinserción social. En su saludo, el Papa destacó que “los errores de la vida no determinan la identidad de una persona”, les recordó citando a san Agustín, que el pasado no condena el futuro, y les invitó a “no ceder a la tentación de sentirse menos y a alzar la mirada hacia quien, a través de quienes los acompañan, nunca deja de mostrarles cercanía”.

El Papa León XIV durante la Oración del Santo Rosario en la Abadía de Nuestra Señora de Montserrat. Foto: Quique García (EFE)

Con su visita al Monasterio de Montserrat, el Pontífice conectó con uno de los grandes símbolos espirituales y culturales de Cataluña. La oración ante la Moreneta, el canto del Virolai y el encuentro con la comunidad benedictina aportaron una dimensión muy catalana a la visita.

CANARIAS

La última etapa del viaje llevó al Papa León XIV a las Islas Canarias, convirtiéndose en la primera visita de un pontífice al archipiélago. Su primera parada fue el puerto de Arguineguín en Gran Canaria, uno de los principales puntos de llegada de la Ruta Atlántica y una de las más peligrosas del mundo. Allí se reunió con migrantes, voluntarios y organizaciones humanitarias y realizó una ofrenda floral al mar en memoria de los fallecidos en el océano. Posteriormente en la Catedral de Santa Ana de Las Palmas, León XIV se reunió en oración con obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, seminaristas y agentes de pastoral del archipiélago. Por la tarde, presidió en el Estadio de Gran Canaria la primera Eucaristía de un pontífice en la historia del archipiélago, ante más de 41.000 personas, donde destacó la importancia de acoger a los más vulnerables y la solidaridad de la comunidad canaria.

El papa León XIV lanzó una corona de flores al mar en recuerdo de los migrantes muertos en la travesía en el muelle de Arguineguín, en la isla de Gran Canaria. Foto: Ángel Medina G. (EFE)

En el último día de su viaje apostólico a España, León XIV visitó el Dispositivo de Acogida Humanitaria de Emergencia Las Raíces en Tenerife, centro que desde su apertura en 2021 ha acogido a más de 54.000 personas, done escuchó los testimonios de migrantes del África subsahariana que agradecieron al Papa que su visita fuera “una luz para quienes muchas veces no tenemos voz”.

Como penúltimo acto de su viaje apostólico, León XIV presidió en la Plaza del Cristo de La Laguna un encuentro con grupos eclesiales y entidades comprometidas con la acogida e integración de personas migrantes. En su discurso, el Papa tomó como punto de partida el rasgo histórico de La Laguna -ciudad construida sin murallas- para hablar de las barreras invisibles que aún persisten: “Las barreras más difíciles de derribar no siempre son de piedra. A veces están en la mirada, en el miedo o en la indiferencia”, señaló.

La Virgen de Candelaria recibió al papa León XIV con los colores de la bandera de Canarias en el puerto de Santa Cruz de Tenerife en el último día de su viaje a España. Foto: Ramón de la Rocha (EFE)

Finalmente, con el Atlántico como telón de fondo y tres cayucos junto al altar como silencioso recordatorio de la ruta migratoria, León XIV celebró la Santa Misa de clausura de su viaje apostólico en la dársena del puerto de Santa Cruz de Tenerife. En su homilía, el Pontífice invitó a leer en la presencia de los migrantes un signo evangélico: “La gracia más grande es que nos dejemos evangelizar por aquellos a quienes socorremos”, afirmó. León XIV se despidió de España con el lema del viaje como mensaje final: “Desde este puerto que lleva el nombre de la Santa Cruz, dirijamos la mirada a Cristo Crucificado; su Corazón es la fuente de la misericordia, la única que puede salvar a la humanidad. ¡Alzad la mirada!”.


Las autoridades contemplaron un espectáculo de luces tras la bendición de la Torre de Jesucristo. Foto: Manuel Queimadelos

Una cruz que une el cielo y la tierra

La Sagrada Familia vivió una jornada histórica con la celebración de la misa solemne y la bendición de la Torre de Jesucristo en el día que se conmemoraba el centenario de la muerte de Antoni Gaudí. El Papa León XIV bendijo la aguja central de 172,5 metros en una histórica Eucaristía a la que asistieron los Reyes de España, diversas autoridades y miles de fieles. El acto, que destacó por su simbolismo, se cerró con un espectáculo de luces y música en homenaje a la obra y a su creador, Antonio Gaudí, cuyo rostro quedaba proyectado en el cielo acompañado de una de sus máximas: “Primero el amor, luego la técnica”. 

Con la inauguración de esta torre central, el monumento se corona como la iglesia más alta del mundo, con un diseño que cumple la premisa de Gaudí de no superar la altura de la montaña de Montjuïc (173 metros) para respetar la creación divina. El Papa León XIV describió el templo como una “elocuente catequesis hecha de piedras, colores y luz”.

La visita del pontífice a la Sagrada Familia dejó también una de las imágenes más emotivas de su estancia en Barcelona. La protagonista fue Valentina Sánchez Cedres, una niña de 13 años con enfermedad de Leber que explicó al Pontífice y a Sus Majestades los Reyes una maqueta táctil de la torre de Jesucristo diseñada para ser explorada con las manos. La torre está coronada por una cruz tridimensional de 17 metros de altura, revestida de vidrio y cerámica blanca esmaltada, pensada para reflejar la luz durante el día e iluminarse por la noche.

GAUDÍ Y EL REGISTRO DE LA PROPIEDAD

En el año 2002 se conmemoró el 150 aniversario del nacimiento de Antonio Gaudí, y el Colegio de Registradores quiso sumarse a ese aniversario con la edición del libro Gaudí y el Registro de la Propiedad, obra del escultor, pintor y escritor, Luis Gueilburt. De esta forma el Colegio de Registradores quiso sumarse a este homenaje con una obra que fija su atención en los derechos de propiedad sobre los edificios gaudinianos desde que fueron proyectados hasta nuestros días, relatando la historia tal y como la muestra cada Registro de la Propiedad.

Se trata de una aproximación a la figura de Gaudí a través del Registro y el análisis del historial jurídico registral de las fincas que de alguna manera tuvieron relación con el personaje, lo que constituye una innovadora forma de mirar hacia el genial arquitecto proporcionando nuevos datos hasta ahora inéditos y algunos de ellos curiosos. Además de dar a conocer parte de la historia de los edificios en los que él trabajó, también se hace un recorrido por las vidas de las familias y personas que compartieron y vivieron en los edificios que Gaudí construyó o reformó.

La conmemoración del centenario de su muerte es un buen momento para releer una obra que recoge un estudio minucioso de las distintas inscripciones que constan en los libros registrales de cada una de las fincas, que ofrece la oportunidad de conocer no solo al arquitecto por los trabajos que le fueron encargados y en qué situación, sino también a quienes se los encargaron.


El viaje en imágenes