«Este es un acto que tiene especial significado para mí por tres razones: la primera por la importancia de la institución que recibe el premio, las Cortes Generales; la segunda porque Se trata del primer evento al que acudo como Ministra de Justicia; y por último, porque mi abuelo fue registrador de la propiedad y hubiera estado muy orgulloso de compartir con los registradores este momento»


 

Muchas gracias María Emilia por tu invitación a participar en este acto de entrega del Premio Gumersindo de Azcárate, que otorga cada año el Colegio de Registradores de la Propiedad y Mercantiles de España.

Es un acto que tiene un especial significado para mí por tres razones. La primera –como no- por la importancia de la institución que recibe el premio: las Cortes Generales, a cuya presidenta Ana Pastor, le acabo de entregar el galardón.

La segunda razón por la que digo que este acto tiene un especial significado para mí es fácil de adivinar. Se trata del primer evento al que acudo como ministra de Justicia después de haber sido designada para el cargo por el presidente Pedro Sánchez.

Y en tercer lugar me van a permitir que introduzca un aspecto personal. Mi abuelo fue registrador de la propiedad, ingresó en el Cuerpo en 1920, en 1921 tuvo su primer destino en un pueblo de Albacete, en Cañete, y tristemente falleció en un accidente de tráfico en 1935, con lo cual todo este recorrido histórico donde nos encontramos hoy él no lo pudo vivir, pero seguramente hubiera estado muy orgulloso de compartir con los registradores este momento.

Como todos sabéis, hasta hace tan solo una semana mi rutina consistía en acudir a diario a esta zona de Madrid, que es el epicentro –si me permitís utilizar la expresión- de la Justicia en España. Alrededor de la plaza de la Villa de París y de la calle Marqués de la Ensenada se alza la sede del Consejo General del Poder Judicial, del Tribunal Supremo y de la Audiencia Nacional. En el edificio de la Audiencia he tenido mi lugar de trabajo durante veinticinco años.

Ahora comienzo una nueva etapa, y mi despacho está –como todos sabéis- en San Bernardo 45. De un modo u otro también la calle de San Bernardo representa al ámbito del Derecho pues allí se encuentra el Palacio de Sonora que es la sede del ministerio, el Palacio de Parcent que fue sede del Tribunal de Garantías Constitucionales en la II República y el viejo “caserón de San Bernardo” donde estuvo la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid durante más de un siglo.

Esta última referencia histórica tiene mucho que ver con este premio y con el jurista que le da nombre. En el “caserón de San Bernardo” se licenció don Gumersindo de Azcárate en 1861, justamente el mismo año en que se aprobó la primera Ley Hipotecaria; la ley que creó la profesión se registrador de la propiedad, constituyéndose al mismo tiempo la Dirección General de los Registros y del Notariado.

Ese mismo año Gumersindo de Azcárate preparó la oposición a letrado de la Dirección, se presentó y la aprobó con todo éxito en un tribunal presidido por el primer director general (de los Registros y del Notariado) Francisco de Cárdenas, que con el tiempo fue designado ministro de Gracia y Justicia.

El devenir de los años quiso que don Gumersindo entrara en la Real Academia de la Historia en el puesto que dejaba -por fallecimiento- su mentor Francisco de Cárdenas. En su discurso de ingreso recurrió a Platón para explicar lo difícil que es “hacer historia”. Decía, parafraseando al filósofo griego “puede haber ciencia de lo que es, pero no hay ciencia de lo que pasa”.

Con ello quería expresar la dificultad de reducir al relato de la historia de manera científica los hechos de los que todos somos testigos y de los que tenemos información de primera mano.

En el caso de la mayoría de los presentes, todos hemos sido testigos de la historia reciente de España desde que fue aprobada nuestra Constitución. Cada uno sin duda lo hemos vivido de manera distinta. Pero creo que todos coincidimos en un denominador común: el reconocimiento del progreso y el desarrollo en todos los ámbitos –político, económico, social…- que trajo consigo la entrada en vigor de nuestra Carta Magna.

«La tolerancia, la justicia y la libertad han sido sin duda señas de identidad de nuestra época y de la sociedad. Y nada encarna mejor a la sociedad española que las Cortes»

Yo misma viví desde la facultad (en la Autónoma) todo el desarrollo legislativo que acompañó a la Constitución, realizado por Ley Orgánica, mediante las cuales se fue construyendo el entramado institucional del Estado. Quienes estudiamos en esos años tuvimos el privilegio de presenciar “en vivo y en directo” la ingente labor legislativa, que nos obligaba a actualizar conocimientos de manera continua.

El centro por excelencia de toda esa actividad fueron entonces –y lo siguen siendo ahora- las Cortes Generales: el Congreso de los Diputados y el Senado.

Querida Ana: al inicio del a Segunda Legislatura (en noviembre de 1982) al formarse la mesa de edad tomó la palabra el presidente, cuya función correspondió por fecha de nacimiento al diputado socialista Máximo Rodríguez Valverde.

Hizo “un llamamiento a la joven generación de los españoles de la tolerancia, la justicia y la libertad de una u otra ideología para que, con responsabilidad, garantizaran la convivencia y la democracia en España”.

Por razón de edad me siento aludida por ese llamamiento a la juventud de esos años. Creo sin duda que ese deseo -que expresaba entonces un diputado de otra generación- se ha cumplido con creces. La “tolerancia, la justicia y la libertad” han sido sin duda señas de identidad de nuestra época y de la sociedad. Y nada encarna mejor a la sociedad española que las Cortes.

Concluyo ya felicitando al Colegio de Registradores por esta iniciativa y por el acierto en reconocer este año a todos los españoles a través del poder que nos representa: el poder legislativo.

Agradezco una vez más vuestra invitación a participar con todos vosotros en este acto. María Emilia, este acto tan cordial es sin duda el mejor comienzo para una relación entre Ministerio y Colegio que auguro que será muy fructífera.

 


Dolores Delgado

La primera intervención oficial de Dolores Delgado como ministra de Justicia tuvo como marco la entrega del Premio Gumersindo de Azcárate que concede el Colegio de Registradores de España.

La nueva titular de Justicia es licenciada en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid y Máster en Derecho comunitario por la Escuela de Práctica Jurídica de Madrid y la Universidad Complutense.

Fiscal especialista en terrorismo yihadista de la Audiencia Nacional y coordinadora antiterrorista, la nueva ministra es miembro del Consejo Fiscal.

Destinada en la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (1989-1993) y en la Fiscalía Especial Antidroga en la Audiencia Nacional (1993-2004), Delgado estuvo adscrita a la Fiscalía General del Estado como portavoz de la Unidad Especial de Apoyo al Fiscal General (2006-2007), siendo posteriormente fiscal de apoyo en la Corte Penal Internacional (2011).

Hasta su reciente nombramiento, Dolores Delgado fue vocal por la Unión Progresista de Fiscales en el Consejo Fiscal de la Fiscalía General del Estado.