Mi padre, Antonio, nació en Santander en 1923. Mi madre, Amparo, nació en Valladolid en 1924. Sus respectivos hermanos mayores se licenciaron en Derecho en la Universidad de Oviedo, y en Químicas en la de Valladolid, pero las vicisitudes de la guerra y la posguerra hicieron que mis padres no cursaran estudios universitarios. Se conocieron y casaron en Valladolid y se trasladaron a vivir a Castellón de la Plana, donde habían encontrado plaza para su profesión de funcionarios públicos. Allí tuvieron siete hijos, y cuando la mayor de ellos terminaba el bachiller, decidieron que debían vivir en una ciudad que tuviera universidad, para facilitar a sus hijos la formación universitaria que ellos no pudieron tener. En 1966 volvieron a Valladolid y compraron un piso, no por casualidad muy cerca del edificio con hermosa fachada barroca que alberga la tercera universidad más antigua de España, en la que sus hijos (que ya eran 8) andando el tiempo cursaron diversas carreras.
Con ocasión de la entrega del Premio Gumersindo de Azcárate a la Universidad española, tuve ocasión de comentar brevemente esta historia familiar, en que la Universidad es protagonista, a Eva Alcón, que como presidenta de la CRUE recogió el premio. Eva Alcón es rectora de la Universidad Jaume I de Castellón creada en 1991.
Coda: En la Universidad de Valladolid conocí a Celia, una estudiante santanderina que se convirtió en la persona más importante de mi vida. Por muchas razones. Una de ellas es que terminada la carrera yo tenía un trabajo, pero Celia me animó a que preparara oposiciones y, si no tenía una especial vocación, le parecía que me podría gustar la profesión de su padre, registrador de la propiedad, mercantil y de bienes muebles.
Antonio Tornel













