Apuntes Constitución Española

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Recogemos el testimonio de escritores, periodistas y cineastas acerca de la valoración que hacen de nuestra Carta Magna y sus perspectivas de futuro.


José Manuel Otero Lastres

Catedrático, abogado y autor de artículos de opinión en ABC, La Opinión de La Coruña y El Faro de Vigo. Ha publicado cuatro novelas: La niña de gris, El campo de Bucéfalo, Sombras de Ningurán y El afeitador de muertos.  

¿Qué valoración nos hace de los últimos 40 años de vigencia de la Constitución?

Muy favorable. Pertenezco a una generación que vivió una treintena de su vida bajo el régimen de Franco y la Constitución nos trajo la libertad que tanto ansiábamos. Vivir en un Estado social y democrático de Derecho con unos derechos fundamentales y unas libertades públicas consolidados representa un modelo de convivencia idóneo y deseable para nuestros e hijos y descendientes. Además, la entrada en la Unión Europea y pertenecer a los países del euro supone disfrutar de un Estado de Bienestar de un alto nivel de confortabilidad. 

¿Qué perspectivas de futuro tiene la actual Carta Magna?

Creo sinceramente que la Constitución va a estar mucho tiempo en vigor porque cada vez va a ser más difícil modificarla. Salvo en cuestiones puntuales y de tipo técnico más que de alcance político, tengo para mí que salvo que cambie radicalmente nuestro panorama político, va a ser muy difícil conseguir el consenso necesario para su modificación.


Alejandra Ruiz-Hermosilla

Periodista, coautora de La vicepresidenta

¿Qué valoración nos hace de los últimos 40 años de vigencia de la Constitución?

Esos 40 años de vigencia de la Constitución son, prácticamente, toda mi vida. No he conocido otra cosa más que la paz, la libertad, la democracia y el progreso. Soy afortunada, celebro la vigente Carta Magna como marco de convivencia y agradezco la generosidad de quienes lograron pactarla en un en un país sin cultura de pacto y en un tiempo dificilísimo. La Constitución representa una transición a la democracia que es ejemplo en todo el mundo y nos ha dado un tiempo prometedor. También un tiempo suficiente para concluir que no es intocable y para analizar con sosiego la necesidad de reformarla a la luz de las cuestiones presentes que son, sin embargo, consecuencia de la acción política más que del texto constitucional.  

¿Qué perspectivas de futuro tiene la actual Carta Magna?

Nuestra Constitución es un modelo rígido que incluye en su propio articulado, Título X, la vía para reformarla. Y hay que hacerlo a pesar de los riesgos que supone. Hace falta lealtad al propio texto constitucional y a la nación española, a la soberanía del pueblo español. Hace falta valentía para iniciar el debate político y social. Hace falta estrategia, visión de futuro y objetivos claros y concretos. Y es esencial el consenso amplio. La reforma electoral y la actualización del modelo territorial que evite la fractura son quizá las cuestiones fundamentales. Aunque no es obligado que cada generación dicte las normas de su propio tiempo y a pesar de que la continuidad es un valor, parece imprescindible la incorporación de los jóvenes al espíritu generoso de la Transición para su participación activa en una reforma de futuro.


José María Marco

Escritor y columnista en La Razón, profesor en el Departamento de Relaciones Internacionales de la UPCO/ICADE de Madrid. Sus últimos libros son: Sueño y destrucción de España. Los nacionalistas españoles, 1898-2015 (Planeta, 2015), Biografía de Antonio Maura (Gota a Gota, 2013) y Una historia patriótica de España (Planeta, 2013).

¿Qué valoración nos hace de los últimos 40 años de vigencia de la Constitución?

A diferencia de la Constitución norteamericana, la nuestra de 1978 no funda la nación española como aquella fundó los Estados Unidos de América. No tiene por tanto ese carácter sagrado con la que los norteamericanos tratan el primer texto constitucional moderno. Ahora bien, la Constitución española del 78 sí que vino a resolver el problema de articulación de la nación histórica con la nación política, un problema que se había venido arrastrando, como en muchos otros países europeos, desde la era de las revoluciones liberales. Tiene por tanto un carácter particular, que se percibe en el terrible drama histórico que resuelve, en el régimen al que da lugar –una Monarquía parlamentaria y un Estado social y de derecho descentralizado- y en el consenso que se requirió para su aprobación.  

¿Qué perspectivas de futuro tiene la actual Carta Magna?

Está lejos de ser un texto perfecto, claro está (habría que preguntarse qué Constitución lo es). Por tanto, puede y debe reformarse cuando sea necesario. Aun así, cualquier reforma debe tener en cuenta que a pesar de sus defectos, la Constitución del 78 estableció unos equilibrios y unos contrapesos de poder que han garantizado el desarrollo y la estabilidad de nuestro país durante cuatro décadas. Habrá que considerarlos en su conjunto antes de iniciar un proceso de cambio. Más aún en un momento de cambio tan profundo como el que estamos viviendo. Por experiencia, los españoles sabemos que unas instituciones respetadas son la mejor garantía de estabilidad. En cuanto a los experimentos de ruptura, sobran en nuestra historia.


Rafael Caunedo

Escritor, coordinador de talleres de escritura creativa y presentador de la sección de libros “La butaca de piel” en Onda Madrid. 

¿Qué valoración nos hace de los últimos 40 años de vigencia de la Constitución?

En mi opinión, uno de los grandes logros de la Constitución del 78 es el de conseguir diluir los bandos y que el famoso concepto machadiano de las dos Españas sea algo trasnochado. Decir que ya está todo hecho y que nos podemos sentar para regodearnos de lo conseguido, es una utopía. Hay mucho que hacer, pero la Constitución es, sin duda, una base muy resistente sobre la que construir un gran país. Somos lo que somos gracias a la Constitución. Hemos superado la fracción derecha/izquierda; tener distinto posicionamiento político no nos hace enemigos. El enfrentamiento es solo a nivel institucional, de puro debate político. La libertad ideológica nos acoge. La igualdad y la libertad son los principios fundamentales que conforman nuestro sistema de vida, hay que educar a las siguientes generaciones para que sepan valorarlo y entiendan que muchos hombres y mujeres dieron su vida por conseguirlo.

¿Qué perspectivas de futuro tiene la actual Carta Magna?

Hemos llegado a los cuarenta años gracias al consenso que dio origen a la aprobación del texto definitivo de la Constitución. Pero aquel acuerdo histórico no sentó unas bases imperecederas. A mi juicio, la Constitución no debe ser una norma inamovible. Que sea nuestra norma suprema no es óbice para su perpetuidad. Creo que la evolución y la adaptación a los tiempos también son elementos que consiguen su mejora. Debemos rememorar aquel consenso para modificar elementos que puedan provocar discrepancias. La perspectiva de futuro la veo muy esperanzadora siempre que antepongamos los intereses generales sobre los particulares. La flexibilidad de la reforma constitucional no debería ser aprovechada para ganancias propias. Mantenida la unidad, el futuro será mejor para todos. 


Pedro Martínez García de Quesada

Ayudante de arte en cine y televisión

¿Qué valoración nos hace de los últimos 40 años de vigencia de la Constitución?

Democracia y libertad. Con muchas luces y algunas sombras. La Constitución ha sido y es un símbolo de la capacidad de los españoles para superar pacíficamente los tiempos de enfrentamiento violento y de autoritarismo. Ha sido y es además el elemento que mejor ejemplifica para muchas naciones del mundo el modelo ideal de transición a la democracia. La Carta Magna es la herramienta con la que nos hemos garantizado un conjunto de derechos y libertades fundamentales y con la que nos hemos dotado de un modelo de Estado y de un sistema político a la altura de las democracias occidentales. El momento histórico en el que fue redactada y la necesidad de consenso entre todas las fuerzas políticas hicieron que estableciera algunas cuestiones, especialmente en el aspecto territorial, que hoy deberían ser actualizadas.

¿Qué perspectivas de futuro tiene la actual Carta Magna?

Hace mucho tiempo que se escucha el ruido de la reforma de la Constitución de 1978 desde casi todos los ámbitos de la política, la justicia y la cultura. Abrir el melón de la reforma de la Constitución tras 40 años de vigencia, de convivencia pacífica, de progreso y de bienestar es arriesgado y sólo un gran consenso previo permitiría hacerlo con garantías. Sería necesario un pacto amplísimo sobre qué se va a modificar y en qué sentido, una propuesta común a la inmensa mayoría y muy concreta, que incluya el sentir de las generaciones nuevas. Es muy difícil lograrlo, pero es evidente que tendrá que hacerse si queremos seguir avanzando.