«La defensa de Madrid en 1936 es una sorpresa para Franco y también para el Consejo de Ministros de la República»


Entrevistamos a Enrique Moradiellos, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Extremadura y autor, entre otros, de Franco: Anatomía de un dictador y de Historia mínima de la Guerra Civil, por el que obtuvo en 2017 el Premio Nacional de Historia “por el llamamiento a la concordia que se desprende de sus páginas y por su extraordinaria labor de síntesis”, trabajo en el que analiza también las causas del fracaso de la II República que culmina en “una cruenta guerra civil (no menos de medio millón de víctimas mortales, incluyendo 60.000 represaliados en zona republicana y 130.000 en zona franquista). Un conflicto que persistió con una dictadura de los vencedores muy severa y solo clausurada a finales de 1975, hace casi 44 años…”, como ha escrito el propio autor en prensa recientemente.


Se refiere usted en la Historia mínima de la Guerra Civil española a tres fuerzas: reformismo, reacción y revolución, tanto en España como en la Europa de entreguerras. ¿No hay por tanto excepcionalidad española? ¿España no es tan diferente?

En ese sentido no, la excepcionalidad española es que los conflictos latentes en la estructura social española desembocaran en un conflicto armado de tanto tiempo de duración, pero los problemas españoles de aquélla época, que son los de los años 30, son absolutamente análogos a los que atraviesan el resto de los países europeos. En inglés se dice que son las tres “erres” del continente: revolution, reform and reaction, que están combatiendo para imponerse en sus respectivas sociedades para dominar los Estados y para regir las economías según sus propósitos. Esos tres grandes núcleos están en todos los países europeos, y en particular en España tanto la tradición reformista democrática como la tradición reaccionaria y autocrática son muy potentes, fortísimas, pero un elemento quizá singular de España es que la tradición revolucionaria, aquí que es anarquista, dominantemente, no socialista ni luego comunista, es muy potente. Tiene tanta potencia que aunque no llega a desbancar a ninguno de los otros dos cuando están en el poder, los socava, mina sus fundamentos, agota sus posibilidades de gobierno.

Después del agotamiento de la fórmula monárquica porque ha ligado su suerte a la alternativa de una dictadura militar, se abre la posibilidad de esa República, que no necesariamente tiene que ser la República de Azaña, porque inicialmente es la República de Niceto Alcalá Zamora y de Lerroux, el partido dominante es el Partido Radical. 

En los cinco años de duración de la República se van erosionando sus bases sociales de apoyo. Aparte de la pinza de reaccionarios y revolucionarios, y de los efectos de la crisis económica, ¿hubo errores de los reformistas?

No cabe ninguna duda de que varios factores contribuyeron a hacer que el 31, que empezó como una promesa de modernización, acabara prácticamente en el 34 como lucha de clases en el mes de octubre. La República viene en esa primavera del año 31 cuando ya lleva casi dos años la gran depresión económica cuyos efectos más graves caen en España en el 32-33. La frustración de expectativas es uno de los mayores agentes de deslegitimación de regímenes y de alternativas políticas. Una República que viene a acabar con el paro y el hambre, y que no acaba ni con el paro ni el hambre, como decían los anarquistas en Cáceres donde vivo: “los mismos perros con distintos collares”.

Los republicanos cometieron muchos errores, algunos de orden político muy claro porque acaba con la coalición de abril del 31. En octubre del 31 la coalición que ha ganado en abril se quiebra por la confesionalidad o no del Estado. No se trata solo de que el Estado tenga que ser solo aconfesional, que es algo lógico y normal, que se secularice, si no que algunos artículos de la Constitución, el 26 y 27, penalizaban a la iglesia católica de manera innecesaria y muy poco hábil. El debate constitucional sobre las cláusulas religiosas hizo que tuviera que dimitir el presidente de la República. Poco después el debate sobre las cláusulas sociales va alejando al Partido Radical de la mayoría gubernamental, a pesar de ser el gran partido del centro-derecha y del republicanismo moderado. El enfrentamiento por decirlo personalizando entre Azaña y Lerroux fue mortal para la República. 

La actitud con los militares de Azaña, ministro de la Guerra, técnicamente lógica pero probablemente aplicada de una manera poco hábil, también socavó su prestigio en el estamento militar. En fin, hay una serie de elementos que van explicando el por qué el proyecto unitario de abril del 31 en octubre del 31 ya pierde apoyos y a la altura del 33 está en franco declive.

“¿Qué otra monarquía de todas las que hay ha sido debatida y luego refrendada plebiscitariamente? España es uno de los países que respeta más los derechos y libertades que definen un régimen democrático”

En el año 33 por primera vez sufragio universal femenino y victoria de la derecha. ¿Hay relación de causa efecto como temía Victoria Kent?

Hay unos elementos que sí que favorecen eso pero también hay estudios que demuestran que no es el único factor. El voto de la mujer se moviliza y no van todos a dar las gracias a los republicanos por darles el voto, si no que una gran parte de la movilización de la llamada Confederación Española de Derechas Autónomas la articulan las mujeres, las mujeres de Acción Católica por ejemplo. Pero también la abstención anarquista, la decepción y frustración de votantes tradicionales de los republicanos socialistas, la movilización del voto no solo masculino si no ahora también femenino de las derechas que en la primera votación de junio del 31 habían quedado estupefactos y sin capacidad de reacción, todo eso conduce a un resultado electoral completamente distinto al de junio del 31. El mismo régimen electoral de sistema híper mayoritario que había dado esa victoria bastante holgada a la coalición republicana socialista ahora se la da a los partidos opuestos, sobre todo al partido nuevo de la Confederación de las Derechas Católicas, el gran partido del catolicismo político, y al republicanismo conservador que se había retirado de la coalición progresivamente a partir de octubre de 1931.

¿Qué influencia tuvieron en el fin de la República y en la Guerra Civil los sucesos del 34?

Octubre del 34 es un momento culminante en la crisis política y de deslegitimación social e intelectual de la alternativa democrática en España. Y sobre todo de la alternativa democrática de izquierdas. ¿Por qué? Porque es una insurrección en una zona de España, Asturias; una huelga general en otras zonas de España; incluso un intento de secesión por la fuerza en Cataluña. Hay varias cosas juntas. Octubre del 34 es Cataluña. Pero es que en Asturias hubo una revolución obrera. Querían ser el inicio de una revolución: primero, ibérica, y luego, universal. Y aparece que la violencia política, por la forma de insurrección obrera, por la forma de utilizar los resortes del Estado para forzar una ruptura secesionista, pueden acabar con el régimen democrático republicano. No lo consiguen, porque el ejército y la policía, disciplinadamente, estuvieron al servicio de las autoridades legalmente constituidas. Usaron la fuerza legítima del Estado para aplastar prácticamente en 24 horas en Barcelona, la secesión institucional, y en quince días, y con mucho más coste humano, la revolución obrera.

Moradiellos, en la apertura de un curso de verano sobre Las Caras de Franco.

Franco y Batet, dos militares que defienden la legalidad republicana en 1934. Dos años después, uno se sublevará y el otro se mantendrá en la legalidad y será ejecutado por Franco.

Lo que demuestra que en ese período que va del 34 al 36 la crisis del ejército es muy grande y la polarización hacia extremos entre el generalato también va a ser muy significativa. Cuando Batet aplasta la secesión catalana está defendiendo la República. Cuando Franco aplasta la revolución armada, también. Lo que pasa es que uno piensa como una parte de los republicanos conservadores que ahora podemos estabilizar a la República, y otros piensan que ya no hay nada que hacer, que la República no debe durar y hay que ir a un Estado fuerte, corporativo, otro modelo que no sea el liberal democrático. 

Septiembre del 36. Franco ha sido criticado por la estrategia de retrasar el asalto a Madrid para liberar el Alcázar de Toledo. ¿Franco necesitaba ese mérito para ser elegido generalísimo pocos días después?

Yo creo que no lo necesitaba, pero tampoco venía mal. Yo no creo que Franco retrasara el final de la guerra de manera consciente. Yo sigo el análisis de algunos militares e historiadores que sostienen que Franco creyó que no pasaba nada por desviarse a Toledo donde podría conseguir el triunfo propagandístico de la liberación del Alcázar. Porque esas milicias desarrapadas que no habían detenido a sus columnas desde que desembarcan en Cádiz, hasta que pasan todo el valle del Tajo, no iban a tener tiempo ni capacidad para hacer nada. Pero eso lo creía Franco y lo creía también el Consejo de Ministros de la República que por eso se traslada a Valencia.

La defensa de Madrid es una sorpresa porque Franco no calibró bien al menos dos cosas: que la militarización del Ejército Popular de la República iba siendo muy activa, y que en octubre llega la ayuda soviética. Con esa ayuda no solamente vienen armas, aviones que defienden el cielo de Madrid, o tanques que pueden taponar un avance, sino que vienen las Brigadas Internacionales, fuerzas de choque que dan un estímulo moral y proporcionan un modelo para el nuevo Ejército Popular. Franco se encuentra con que el Ejército Popular de la República, con militares comunistas y anarquistas, consigue articular una defensa eficaz de Madrid, ayudados también porque el ataque, por la premura de tiempo, tiene lugar por el flanco de la Ciudad Universitaria, el de más fácil defensa debido a la orografía del terreno.

Mayo de 1937. Juan Negrín ministro de Hacienda del Gobierno de Largo Caballero (y sobre el que usted tiene escrita una amplia e interesante biografía) es nombrado presidente de Gobierno. ¿Porque?

La crisis de 1937 fue un acuerdo entre Giralt, Azaña, Martínez Barrio y el propio Indalecio Prieto. Negrín acudió a su llamada sobre la base de que hay que eliminar las ensoñaciones libertarias largocaballeristas de hacer una revolución en plena guerra. Hay que eliminar el poder de los sindicatos, que eran hegemónicos en la primera etapa de la República en guerra, hacer un gobierno de partidos y restaurar el orden constitucional del 31. 

Para ello tiene que hacer varias cosas. Uno, apoyarse en el Ejército Popular, porque esto es una guerra, otorgar poder a los militares profesionales para ser el brazo armado de la República. Y de los partidos, crear una especie de trípode: republicanos, socialistas unificados y el Partido Comunista que sostengan el esfuerzo del Estado al servicio de ese ejército que debe defender la República. Pero el caballerismo se niega de una manera furibunda. Y hay un elemento en el que no pensaban. El tercero de la pata, que es el Partido Comunista, está creciendo, en virtud del acierto de su política de militarización de las milicias y de su campaña internacional. Son los que han conseguido las Brigadas Internacionales y los que están asociados a la Unión Soviética que es la única gran potencia que envía apoyo militar. 

Negrín tenía dos horizontes: hay que aguantar hasta que la situación internacional se vuelva a nuestro favor, porque el enfrentamiento entre las grandes democracias y Alemania es inevitable. ¿Pero qué pasa si no se produce ese enfrentamiento o la República no puede aguantar el ataque de un enemigo que es superior? Pues entonces Negrín, y eso es después del desastre del Ebro, cree que hay que aguantar para conseguir arrancar al enemigo condiciones de capitulación. Una capitulación, negociada y condicionada. Franco se negó siempre a ello.

Lo problemático de esa estrategia de Negrín es que se disolvió porque internamente la República implosionó, y porque, como piensa Martínez Barrio y cree también Prieto, una vez terminada la política sólo queda que los militares republicanos depongan las armas. Y eso es lo que va a hacer Casado pero provocando una fractura interna y casi de legitimidad constitucional, gravísimas para el bando republicano.

“Octubre del 34 es un momento culminante en la crisis política y de deslegitimación social e intelectual de la alternativa democrática en España. Sobre todo de la alternativa democrática de izquierdas”

En Franco anatomía de un dictador señala usted como el plan de estabilización del 59 permite el progreso y la modernización de España, pero sostiene que Franco autoriza el plan a regañadientes. 

Eso parece que está claro. He leído a Mariano Navarro Rubio. Les cuesta dos años, desde el invierno del 57 al verano del 59, que Franco acepte aquello que es básico para poner en marcha el Plan de Estabilización. Las condiciones del Banco Mundial, que todos los organismos internacionales exigían para dar el visto bueno a ese plan. ¿Por qué lo hace? Porque está convencido de que una transformación de la base económica de la naturaleza que se prevé llegará a tener efectos políticos. De hecho, la única condición que reiteradamente pone es que pase lo que pase, abramos ahora España al comercio exterior, a la inversión extranjera; abramos las puertas al turismo; dejemos que marchen los españoles y que vuelvan como emigrantes. Todo esto no puede poner en cuestión la estructura política del régimen. Esta estructura no se pone en cuestión mientras dure el Caudillo.

1975. Muere Franco y con la transición a la democracia termina la dictadura. ¿Hoy podemos hablar de una monarquía parlamentaria plenamente asimilable a las más progresivas de Europa?

Yo creo que totalmente. A veces se dice que en España no se eligió monarquía. Dos cosas: en España hay una Constitución, la vigente desde el 78, que fue debatida en Parlamento elegido por sufragio universal masculino y femenino, en condiciones de libertad, incluso con el Partido Comunista legalizado y compitiendo, y durante año y medio se discute esa constitución que además va a ser refrendada plebiscitariamente. La Constitución del 31 fue votada en las Cortes, no refrendada; la de 1876 tampoco; la de 1869, tampoco. Es la primera vez en España que se somete a referéndum plebiscitario.

Además de eso en el artículo uno, “La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria”, sí se debatió la forma política. Hubo una enmienda que hizo el Partido Socialista votando la forma republicana. ¿Por qué hubo esa votación? Porque los socialistas entendieron, creo que fue Alfonso Guerra el que lo planteó como recuerda en sus memorias y en el libro que acaba de publicar, que el Parlamento debía votar sobre la monarquía o república. Hubo votación por la república y se perdió. Y luego hubo refrendo de la Constitución. ¿Qué otra monarquía de todas las que hay ha sido debatida y luego refrendada plebiscitariamente? España es uno de los países que respeta más los derechos y libertades que definen un régimen democrático.